
Por Manuel Navarro
Diario La Razón
Pennsylvania
Marzo 2008
Little Falls, es una ciudad ubicada en el condado de Passaic, en New Jersey. Cuenta con algo más de 10 mil habitantes. En Little Falls podemos encontrar el Museo de Yogui Berra, dedicado al deporte que por muchos años ha sido la mayor distracción del público de estadounidense: el béisbol. Tiene una vitrina que rinde homenaje a a los Yankees de New Yok, que a finales de los años 90 ganaron cuatro Series Mundiales. Las camisetas de Derek Jeter, Mariano Rivera y Roger Clemens se lucían entre los objetos de mayor valor.
Hoy la camiseta de Roger Clemens ha sido retirada. El problema en el que se encuentra el “Cohete” acusado de consumo de esteroides y de hormona de crecimiento humano, quiérase o no ha distorsionado la imagen de quien era considerado el mejor pitcher de su generación.
El siete veces ganador del Cy Young, ha blindado su defensa gritando a los cuatro vientos su inocencia. Está en una encrucijada, pues aceptar su culpabilidad, sería también aceptar que mintió a los congresistas bajo juramento y sería acusado por perjurio y obstrucción a la justicia.
Clemens se encuentra en la lomita, novena entrada, sin ningún strike a favor y con las bases llenas, en frente los mejores lanzadores: la honestidad, la dignidad y el repudio de la opinión pública. Como en toda su carrera, su soberbia está al tope. Piensa capear el temporal, culpando a todos, incapaz de aceptar sus errores.
“Si de algo soy culpable es de prestarle demasiada confianza a las personas" Brian McNamee, su esposa y hasta Andy Pettitte, parecen aludidos.
En su última presentación ante los representantes del Congreso, todos esperaban que su defensa hubiera sido lo suficientemente consistente, no fue así. Siguió culpando a todos, a George Mitchell, al sindicato de jugadores, a los doctores, a su niñera, de quien de manera déspota y prepotente sugirió la poca credibilidad de sus declaraciones, por su dificultad con el idioma inglés. Todas las pruebas que se le presentaron, no parecieron diezmar sus cimientos de súper estrella. Confía en que su halo de ídolo, logrará librarlo de problemas judiciales.
Hasta se comenta de que si esto llega a pasar, no dudará en valerse de su amistad con el presidente estadounidense para conseguir un perdón.
354 victorias, 467 ponches, números más que suficientes para hacer historia. Para ingresar al Salón de la Fama se aconseja a los votantes, tener en cuenta la conducta deportiva y la personalidad de los jugadores. Clemens era bolo fijo al Salón de la Fama. Estos hechos enturbian su camino a conseguirlo

