Wednesday, June 18, 2008

AYRTON SENNA, el mejor sobre las pistas…


Por Manuel Navarro
Diario La Razón
Pennsylvania
Junio 2008

Hace pocos días, el inglés Lewis Hamilton, se hizo de la carrera más preciada para un piloto de Fórmula Uno: El Gran premio de Mónaco. El circuito del Principado, entre lujosos hoteles y millonarios yates, son el máximo sueño para quieres, retan la velocidad y rozan con la muerte.
Sinceramente nunca fui amante de los autos, pero a finales de los 80' y principios de los 90', mientras estaba en la Universidad, apareció la moda de ver y comentar sobre la Fórmula Uno (F1) en los intermedios de clases. Mis pocos conocimientos sobre la F1, no abarcaban más, que saber algo sobre Juan Manuel Fangio o Niki Lauda. Los ases del volante de moda en esos años, eran el francés Alain Prost y el brasileño Ayrton Senna da Silva.
Sin darme cuenta, todos los domingos en la mañana se convirtieron en un solemne ritual, disfrutando del campeonato mundial de F1. Seguí casi la totalidad de las carreras en 1990 y 1991, donde Senna se coronó campeón. Era un maestro, era el rey sobre pistas mojadas.
Senna era un tipo sereno, tenía una extraña mirada lánguida y perdida. Tenía nervios de acero. Era intrépido y arriesgado, amaba la velocidad. "Correr, competir, lo llevo en la sangre, es parte de mí, es parte de mi vida" decía.
Ayrton ganó seis veces el Gran Premio de Mónaco. Luego de campeonar en 1991 con Mc Laren, en 1992 los autos Williams, dominaron de manera contundente la F1. Ese año el campeonato se volvió poco interesante. El inglés Nigel Mansell, primer piloto de la escudería Williams, se perfilaba al título. Pese a la exagerada superioridad de los Williams-Renault, Ayrton Senna, daría el GP de Mónaco, una de las más grandes demostraciones de manejo. Arrojo e inteligencia se mezclaron para darle a la F1, una de las carreras más emocionantes de todos los tiempos.
Senna, espero que Mansell llegará a boxes, para tomar el liderato de la carrera, trató de conseguir la mayor diferencia de tiempo, para luego él, ingresar a boxes, “rezar” para que su escudería trabajara en un tiempo record y salir nuevamente primero antes que Mansell…Y así fue, salió de los boxes, justo cuando se acercaba el inglés. Fue infartante, Mansell con un súper auto, tratando de sobrepasar al brasileño. El manejo magistral de Senna y las curvas de Mónaco, lo catapultaron al triunfo. Nigel Mansell, llegó al podio exhausto, a punto de desmayarse por el tremendo esfuerzo. Ese día Senna se fue convirtió en mi ídolo.
Senna es considerado, por muchos, como el mejor piloto de la historia, esta opinión es unánime si el asfalto estaba mojado, nadie como Ayrton Senna era capaz de conducir a la misma velocidad que si las pistas estuvieran secas.
Durante el Gran Premio de San Marino, en Imola el 1 de mayo de 1994, a la altura de la famosa curva de Tamburello, en la vuelta número 7, tras un aparatoso accidente en la salida y al reanudarse la carrera, el monoplaza Williams Renault FW16 de Ayrton Senna se estrelló, a mas de 300 km/h, mientras una de las ruedas de su monoplaza le golpeaba la cabeza a gran velocidad. Tras el accidente, Senna, con serias heridas en el cráneo, yacía inconsciente mientras la carrera era paralizada y las asistencias médicas se acercaban hasta el vehículo. Fue necesario hacerle una traqueotomía en el mismo circuito hasta que, minutos más tarde, fue trasladado en helicóptero al hospital de Maggiore de Bolonia, donde permaneció en coma algunas horas. Poco después se produjo su muerte. Por cosas del destino, esa carrera la ganaría el alemán Michael Schumacher.
Con la perdida de Senna, la Fórmula Uno, no fue la misma, perdió la mística, la magia. Ni Schumacher que batió todos las marcas de Ayrton, pudo llenar el vacío dejado por el brasileño, todo un icono en el mundo de los deportes.