Por Manuel Navarro
Diario La Razón
Pennsylvania
Enero 2008
En los últimos meses, las páginas deportivas del mundo se han visto sobrecargadas de información sobre el dopaje de deportistas en diferentes disciplinas. El béisbol, el ciclismo, la natación, el atletismo, el fútbol y el tenis, han sido los principales deportes, que se han visto envueltos en un sin número de escándalos. El deporte es una actividad pensada para elevar el nivel de salud tanto física como sicosocial. “Mente sana en cuerpo sano”. Hay una gran lista de sustancias prohibidas por el Comité Olímpico Internacional (COI) y muchas otras que en determinadas disciplinas que deben ser del conocimiento de los deportistas. Estimulantes, Narcóticos Beta bloqueantes, Diuréticos Hormonas peptídicas y sus derivados, los esteroides anabólicos (nandrolonas, metenolonas y testosteronas), el famoso EPO (aparentemente muy utilizado por futbolistas italianos ) que ayuda a la oxigenación los tejidos y por consiguiente aumenta la resistencia al ejercicio físico.
Hace unos días la tenista suiza Martina Hingis, fue suspendida por dar positivo por consumo de cocaína. Que los deportistas deben ser castigados, estamos todos de acuerdo. Pero creo, que se debería hacer una diferencia entre quienes dan positivo por intentar lograr tener ventaja deportiva, y quienes padecen adicción. En el caso de la cocaína, una droga estimulante del sistema nervioso central, produce desórdenes mentales y puede llegar hasta la muerte.
Hay muchos deportistas profesionales y universitarios que han muerto por su excesivo consumo.
Es cierto, al ser un estimulante, se puede reducir la sensación de fatiga, aumentar la vigilia, mejorar la velocidad de reacción, pero también sus efectos adversos pueden producir hemorragia cerebral, arritmias cardíacas o fallos cardíacos.
¿Cuál es la pequeña línea que separa el uso de sustancias prohibidas para sacar ventajas y la adicción?
No es lo mismo consumir esteroides, hormona de crecimiento o EPO, con el único fin de tener ventaja deportiva frente a los rivales a consumir sustancias por adicción. Ambos casos, son dañinos y no recomendables, merecen ser sancionados, pero quienes tienen adicción, son personas enfermas, que necesitan de un tratamiento adecuado y constante ayuda para superar este problema. Suspender por largos períodos a los deportistas que han dado positivo por cocaína, anfetaminas o marihuana, si se comprueba su adicción, es demasiado drástico y hasta discriminador, enviándoles un mensaje negativo: “No puedes seguir en la alta competencia, eres un vicioso, arréglatelas como puedas”. No se puede intentar “limpiar” el deporte, dejando de lado la parte humana. Las federaciones y organismos internacionales deberían ofrecer en el caso específico de la adicción, soporte profesional; quizás como alternativa, por que no dejarlos participar en periodos de prueba, con estrictos controles y condicionarles los ingresos económicos; la idea no es apañar la falta, sino brindarles la oportunidad para que puedan dejar las drogas, sin tener que retirarse de la actividad deportiva. Martina Hingis, fue la tenista más joven que llegó a ser número uno de la WTA, quizás la fama y el dinero, le llegaron cuando aún no alcanzaba la madurez necesaria, para asumir grandes responsabilidades. No es cuestión de justificar, sino de entender. No es cuestión de juzgar, sino de educar.
(La cocaína deambula en el Jet set mundial, entre políticos, artistas y un sin fin de profesionales, incluidos muchos deportistas, sin que reciban ningún castigo, más que su deterioro personal).
He visto muchas historias de jóvenes futbolistas, suspendidos por consumo de marihuana, que sin apoyo han terminado en la más terrible miseria, no sólo económica, sino también humana.
¿Es el deporte una condición elitista, privilegiada para seres humanos “perfectos”?
¿Cuál es la diferencia entre el uso de hormona de crecimiento utilizada por Andy Pettitte, para superar una lesión y Lionel Messi, al que se le tuvo que suministrar para que pueda crecer?
¿Hay algo en común entre un luchador que consume hasta cien pastillas diarias, para aplacar el dolor y seguir recibiendo golpes y un tenista que tiene que alejarse de su familia desde los 13 años y soportar la presión diaria de tener que ganar para mantenerse como un Top-ten o conseguir auspiciadores?
Estoy convencido, que en un porcentaje altísimo, los deportistas consumen algún tipo de sustancia para mejorar su rendimiento. Es un tema polémico y no hay una verdad absoluta. El intento de sacar ventaja queda neutralizada, cuando compites con otro que hace lo mismo, como en el béisbol, donde no sólo los jugadores son culpables, también los dirigentes, médicos periodistas y dueños de los equipos, que sabían del uso indebido de sustancias, pero que consideraban necesario para “crear” superdeportistas y conseguir mayor audiencia (más fuerza=más jonrones=más taquilla)
El deporte dejo de ser hace mucho tiempo una actividad saludable, para convertirse en un entorno de feroz competencia, donde los antiguos atletas, semi-dioses, se convirtieron en maquinarias desechables, cuyo único fin es el éxito y el dinero. El deporte debe ser parte de la terapia regenerativa para muchos jóvenes inmersos en el mundo de las drogas, un escape para quienes no poseen una fortaleza anímica para hacer frente a los obstáculos que se presentan en la vida.
Estamos en un punto de quiebre para el deporte de alta competencia y las pruebas antidoping. Es necesario diseñar un listado estándar justo para el uso de sustancias prohibidas y una escala justa de castigos y suspensiones, y para ello se tiene que revalorizar lo más importante: el factor humano.
Tuesday, February 5, 2008
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