
Es una lástima. Andre Agassi siempre fue uno de mis tenistas preferidos, desde que lo ví jugar en Lima, en 1988. Era el que rompía los moldes del burgués y conservador deporte del tenis. Pelo largo, pantalones jeans, camisetas y zapatos con detalles fosforescentes. Era el prototipo de héroe rebelde de cualquier adolescente en el mundo. A eso, le sumó un talento y pundonor para reinventarse muchas veces y convertirse en todo un icono de este deporte.
Agassi en su libro autobiográfico confiesa haber consumido metanfetamina cristalizada (crystal meth) en los años 90 y después haber mentido a las autoridades del tenis tras arrojar positivo en un control antidopaje en 1997.
Debió ser sancionado como muchos otros jugadores, pero era Agassi y parece que la ATP
prefirió defenderlo y encubrirlo.
Soy de los que piensan que es muy complejo el debate sobre el consumo de sustancias prohibidas en los deportes. Puedo equivocarme, pero estoy convencido que en las competencias de alto rendimiento, la gran mayoría de una u otra forma tienen la “necesidad” de utilizar alguna.
Que el consumo de drogas es malo y en algún momento traerá consecuencia a quienes las usen, es otra verdad irrefutable. Tampoco podemos hacernos los desentendidos, que las drogas, están arraigadas en todas las esferas de nuestra sociedad, y en muchos casos los consumidores dejan de ser simples “viciosos” y se convierten en personas enfermas que necesitan un soporte humano y médico.
Juzgar es lo más fácil. Pero también hay que respetar los reglamentos y Aggasi debió recibir una justa sanción. Cometió un error, eso no quita la capacidad que tuvo como tenista, talvez los más puristas lo “fusilen” con el clásico cliché de: “es un ejemplo para la juventud”.
Si en algún momento jugó, bajo los efectos de la metanfetamina y consiguió ventaja deportiva, sólo él y su conciencia lo saben. Espero, que como dice en su libro, sea parte de su pasado y hoy que tiene una familia junto a Steffi Graf y sus dos pequeños hijos, “sea un ejemplo” de padre responsable, cariñoso y comprensivo, como no lo fue su padre con él.

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