
Por Manuel Navarro
La Razón
Pennsylvania
La crisis financiera mundial, también afecta al fútbol. Y la gran bola de nieve se verá incrementada con el correr de los meses: menos asistencia a los estadios, menos inversionistas, menos venta de camisetas y menos publicidad.
Ya desde Europa se informa que los inversionistas, se están apretando los cinturones, y ya no hay tanta generosidad a la hora de soltar el dinero.
La UEFA está tomando prevenciones y le ha advertido a los clubes de esa parte del mundo que endurecerá su postura con aquellas instituciones que acumulen grandes deudas.
Por ejemplo en Inglaterra, que se dice que entre todos los clubes la deuda asciende a 4.300 millones de euros. El poderoso Chelsea, del millonario ruso Roman Abramovich, tiene una deuda de 792 millones de euros, esto parece paradójico, tendiendo en cuenta las grandes ostentaciones de su propietario. A pesar de que la empresa Abu Dhabi United Group, relacionada con la familia real de Emiratos Árabes, adquirió el Manchester City y otro jeque de Dubai, estaba tras los pasos del Liverpool, el entorno del fútbol se vislumbra tenebroso debido al retroceso de la economía occidental.
¿Pero cómo afectará esta crisis en América? Podría ser terrible. En la mayoría de países de Sudamérica o Centroamérica, las planillas de los equipos no son tan elevadas, comparadas con México o Europa, las deudas existentes, la baja taquilla y las posibilidades de que la publicidad como ingresos bajen, llevará a muchos equipos al riesgo de caer en la quiebra. Ya en muchos países ha sido un común denominador que algunos equipos, no cumplan con las obligaciones salariales de sus jugadores, no es difícil imaginarse que el avance de la crisis mundial, los golpeará sin compasión.
Clubes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, en gran medida sobreviven gracias a la venta de jugadores a Europa, sí en Europa no hay dinero para comprar, estos clubes exportadores, tendrán que reducir sus plantillas e inyectar menos dinero a sus divisiones menores. De apoco sus balances se verán en rojo.
La globalización no conoce fronteras, todos estamos de una u otra forma conectados con el resto del mundo, y el efecto de la burbuja inmobiliaria entrará a formar parte en los campos de juego, esperemos que no gane por goleada.

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