Thursday, April 24, 2008

HOMBRES DE NEGRO


Por Manuel Navarro
Revista La Jugada Abril 2008

Si usted seguía con frecuencia el célebre programa de televisión mexicano el “Chavo del 8”, seguro no olvidará como metafóricamente se hablaba de los árbitros de fútbol.
“Eres más ciego que un árbitro de fútbol” es una sentencia muy común para referirnos a alguien que deja pasar algún hecho o comete un error de juicio.
El avance de la tecnología en la transmisión de partidos de fútbol, convirtió a los encargados de impartir justicia, en entes ejecutables, contra quienes hinchas, jugadores, dirigentes, entrenadores y periodistas, descargan fecha a fecha sus artillerías, al considerarlos responsables de los resultados de sus equipos.
Juez, árbitro, hombre de negro o como usted quiera llamarlos, empezaron a ocupar un lugar muy especial y en algunos casos en verdaderos protagonistas de este deporte.
No hay análisis de un partido de fútbol, donde no se mencione el accionar del arbitraje. Algo que no se hace en otros deportes populares.
“Como no pudo ver esa falta” “Fue un claro penal” , “Mereció tarjeta roja”. Luego de ver diversas repeticiones, en diferentes ángulos es muy fácil apreciar situaciones, que dentro del campo de juego no se pueden observar claramente. Los árbitros tienen segundos para tomar decisiones, y por tanto no son ajenos a equivocarse. Demostrado está científicamente que el ojo humano no puede apreciar al “mismo tiempo” a un jugador que da el pase y al que lo recibe, tremendo problema para los jueces de línea al marcar si un jugador está habilitado o en offside.
¿De que sirve hacer tantos análisis si un gol fue convertido en una posición válida o no?
El gol fue marcado y punto. Lo demás sólo sirve para exacerbar las opiniones contra el arbitraje.
Claro, así como hay buenos y malos jugadores, entrenadores, dirigentes y periodistas, también los hay dentro de los árbitros. Como aquel en la final de la Sudamericana, entre el América de México y el Arsenal de Argentina, donde el árbitro paraguayo Ricardo Grance, tuvo una infinidad de decisiones controversiales y lo peor de todo, elementales, como por ejemplo marcar un fuera de lugar en un saque lateral. También no podemos olvidar al famoso alemán Rudolf Kreitlen, que expulsó al argentino Antonio Rattin, en 1966, porque dijo lo miró mal y supuso que lo había insultado. Rattin no hablaba alemán y Kreitlen no entendía ni una sola palabra en español, o a Gram Poll, inglés que en el último mundial le sacó tres tarjetas amarillas al defensor croata Josip Simunic. Y de seguro usted mientras lee estás líneas, se le vienen a la cabeza una infinidad de personajes, que cometieron un sinfín de errores.
Hay muchas soluciones que se han presentado, para “ayudar” a los árbitros de fútbol, ha mejorar sus apreciaciones, el uso de la tecnología es una de ellas. Que el cuarto hombre, utilice un televisor y le advierta al juez principal de la veracidad de los hechos. El uso de intercomunicadores en la actualidad para que los jueces de línea le avisen de manera rápida sobre hechos que son imposibles de ver por el principal. La pelota con microchip para que advierta si el balón cruza la línea de gol. La FIFA ya descartó el uso de elementos tecnológicos. Se intentará agregar dos jueces de apoyo más.
Ojo, si hay dos por bandas…¿Qué sucederá cuando tengan criterios diferentes?
Dudo que como el béisbol, los jueces se podrán reunir a deliberar. Seguirán las controversias.
Sólo nos queda ser más objetivos, y quitarnos esa infantil actitud de echarle la culpa de todo a los árbitros. Héroes o villanos, mientras sigan las polémicas y las posibles soluciones, el arbitraje como el fútbol seguirá siendo tan imperfecto, tan humano y tan apasionante.

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